viernes, 16 de agosto de 2013

"Taller de Escritura: Be Literature (4)"

Tadán! Sí, sé que no es 15, pero ayer tenía tarea, y la verdad, es que apenas el 14 por la noche recordé: "Mañana es 15!" y ni siquiera había visto las inspiraciones XD
Así que hoy lo hice, y, otra vez, está sacadito del horno. Esta vez, diría que lo hice con ambas inspiraciones, tanto la imagen como la canción, pero la imagen: solo viendola de reojo ; la canción: sin saber el significado -w-



"Nuestros recuerdos"

Hoy es a mí a quien toca sufrir. Hoy te entregaré mi corazón, nuestros recuerdos, aquel pasado juntos, antes de que todo quede olvidado en medio del polvo. No. Quiero que se quede junto a ti. Así que escúchame. Nuestras felicidades, y todos nuestros gritos.

La primera vez que nuestras miradas se cruzaron, no supimos que podríamos vivir de esta manera. Pero yo todavía la recuerdo.
En aquel parque, bajo aquel árbol, tú esperabas a tu madre, y yo llegaba, escapando de mi casa. Fue un simple capricho, y después de unas horas, yo también regresaba a mi casa, triste y con mucho frío, tratando de ignorar mi orgullo infantil.
No te volví a ver en varios días. No los conté. No me importabas en ese momento. Tal vez fueron semanas y ni siquiera puedo recordarlo. Solo estoy seguro de que al momento de volverte a ver quise hablar contigo.
¿Sabes por qué? Porque llevabas un bonito vestido azul. Se notaba que lo adorabas. Te cuidabas mucho mientras jugabas en el parque junto a otras niñas. En ese momento, lo único que se me ocurrió hacer para llamar tu atención fue deshacerme de aquello que la acaparaba: tu vestido.
Y sí, fueron celos los que me hicieron arruinar tu bonito vestido azul. Y sí, por ese recuerdo tan precioso, es que la primer prenda de Carolina fue un vestidito azul, aunque todavía fuera muy pequeña para usarlo.
Te pusiste a llorar, sintiendo como la humedad del barro traspasaba la tela, y lo observabas triste, y luego enojada, para que al momento siguiente, me estuvieras persiguiendo por todo el parque tratando de darme con rocas.
Eras toda una salvaje, querida. Nada que ver con la imagen de señorita que llevabas hasta el momento, y no sabes la felicidad que me ocasionó descubrir aquello en ti, y lo mejor, ¡que yo hubiera sido el que la sacó a flote!
Al llegar a mi casa, llevaba raspones y hasta moretones, pero también una gran sonrisa. No entendía muy bien porqué, pero me había divertido mucho.
Luego de eso, cada vez que me veías, te ibas en la dirección contraria sin mirar atrás, y con un lindo puchero en esa boquita tuya.
La verdad es que después de un par de veces, en serio comencé a enfadarme. Y ahora solo quería desquitarme contigo.
Ah, sé que nunca me perdonarás que te haya hecho todo lo que te hice, no solo te hacía zancadillas cuando menos lo esperabas, te arruiné mucha de tus ropas, ya no solo los vestidos, y hasta llegue a cortarte unos mechones, porque me llamaban la atención lo brillantes que eran.
Así, un día, tu harta de mis acosos, me perseguiste como si fueras el mismísimo demonio, y al ver tu expresión furiosa, seamos sinceros, sí me asusté.
Estábamos tan inmersos en nuestra persecución y huida, que no notamos cuando ya nos habíamos alejado demasiado del parque.
Tu cara llorosa, tu vestidito, azul de nuevo, lleno de tierra, y tu cabello enmarañado, me hicieron quererte más que nunca. Finalmente, eras tú y no la niña que buscaba, casi con desesperación, la aprobación de su madre.
Regresamos al parque cuando ya había anochecido, oí a los vecinos llamarnos, a mi padre gritar con desesperación, hablando con policías y cualquier persona que llegaba a pisar el lugar en un radio de 50 metros.
¿Dónde estaba tu madre? Me dijiste que trabajando.
¿Dónde estaba tu padre? Me dijiste que te estaba vigilando, y entonces te pusiste a llorar de nuevo. Te veías fea, de seguro tu padre estaba decepcionado de ti, porque no podías ser una niña buena.
"¡Eso no es cierto!", grité. Mi padre llegó, y antes de que pudiera seguirte hablando, comenzó a asfixiarme con uno de esos "abrazos de oso" que suele darme cuando me escapo de casa, o él tarda demasiado en venir a recogerme.
Llamaron a tu madre, pero ella todavía tardaría en llegar, dijeron. Así que mi padre te llevó con nosotros a casa. En la puerta estaba mi madre, esperándonos con lágrimas en los ojos, preparada para salir corriendo en cualquier momento.
Ella también me asfixió, y luego te asfixió a ti. No pude ver tu expresión cuando eso pasó.
¿Estabas sorprendida? ¿Te asustaste? ¿Te molestaste? ¿O solo volviste a llorar?
Mi padre me hizo entrar a la casa antes que ustedes, y cuando te volví a ver, tenías la cara roja y llevabas una de mis camisas y un pantalón que te quedaba grande. Te acababas de bañar, pero tu cabello ya estaba peinado y casi completamente seco.
Tu madre no tardó en llegar y le agradeció a  mis padres. Sonrió y se mostró muy preocupada por ti, nos dijo que había salido tarde de la oficina y solo revisando los mensajes de su contestadora se enteró de lo que te había sucedido, y yendo con la policía es que se enteró de donde estabas.
Pero yo lo vi. Después de que salieron de la casa, tomadas de la mano, y luego de caminar un poco, ella te cacheteó. Yo lo vi, porque mi cuarto estaba en la esquina del segundo piso, y quise verte una última vez. Luego, ella comenzó a caminar nuevamente, sin tomarte de la mano ni mirar atrás.
¿Es de ella de quien aprendiste a caminar tan fríamente, mientras no dejabas de mirar hacia el frente?
Pasaron años, antes de que volviéramos a hablar, sin contar cuando viniste a dejar la ropa que te préstamos.
Ya no me mirabas, ni siquiera reaccionabas cuando te molestaba. Aprovecho esta oportunidad para volver a disculparme por el día en que te golpeé con aquella roca demasiado afilada y te hice un feo corte en el brazo. La cicatriz nunca desapareció.
Nunca me reclamaste por eso, ni siquiera cuando nos poníamos a recordar todo eso, y es que… esa no era la peor de todas las cicatrices que cargabas. Había unas más profundas, que dolían más, pero que nadie podía ver.
Y eso no es cierto. Yo las podía ver, reflejadas en tu mirada, en tu madre.

¿Dónde estás en estos momentos? Ahora es a ti a quien toca ser guardiana, junto a tu padre.
Hoy es a mí a quien toca sufrir, porque te has ido. De eso hace ya diez años, y hoy vuelvo a sufrir como aquel día en que se supo la noticia.
Tu madre dice que fue un accidente, y sin importar cuanto la odie, al menos puedo decir que ella nunca te hubiera matado, nunca se hubiera arriesgado a poner en peligro su imagen de esa manera.
Estaban discutiendo en medio de la calle una noche de regreso a casa, por cosas del colegio, que tu ropa, que yo y que lo otro. Cruzaste la calle sin mirar, estoy seguro que harta de escucharla, cuando un auto descuidado se estampó contra ti.
Ni siquiera sé qué pasó con el conductor. ¿Está en la cárcel? ¿Libre? ¿Fue a tu funeral? No lo sé, porque por durante tres meses, tu agonizaste, entre la vida y la muerte, para al fin hallar el descanso eterno.
A mi lado está mi esposa, que te conoce tan bien como yo por todo lo que le he ido contando a lo largo de los años, y mi hija, Carolina, quien de alguna manera, se parece mucho a ti.
He quemado esta carta, y espero que las cenizas lleguen hasta ti, hasta el lugar desde el cual nos estés cuidando.

Con cariño, tu mejor amigo.


Inspiraciones:


No sé que tengo yo con la muerte y las cosas tristes, excepto mi "soliloquio" (le dieron nombre!¡ Yey *w* Por fin sé que rayos hago XD), que todos mis relatos hasta ahora han llevado alguna y son tristes o.O Y al principio, solo viendo la imagen, pesé que podría hacerlo feliz, pero entonces me puse a escuchar la canción, y pum, con la primera frase que escribí supe que eso se fue al traste XDD
Leyendolo de nuevo, siento que he repetido demasiadas palabras, en momentos en que no debía y no quería, pero se ha acabado la hora y no lo cambiaré. Espero me dejen sus comentarios y consejos.

¡Gracias a quienes lo han hecho hasta ahora! Espero poder corresponderles pronto *ww*

4 comentarios:

  1. Me ha gustado aunque al principio andaba algo perdida (no preguntes porqué, ni siquiera yo lo sé).
    Después he entendido al final de que iba todo y no ha estado mal. Esperaba otra cosa así que ha estado bien.
    Saludos^^

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  2. Narras la historia de una vida en breve, me gustó mucho eso, además del uso de segunda persona (muy practicado en tus soliloquios, o monólogos ;).

    En lo demás, algunos detalles en puntuación que podrían mejorar el ritmo. El tema podría ser usual, pero lo has abordado muy bien, saludos.

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  3. Entre medio de la lectura me he perdido en alguna que otra ocasión, pero al llegar al final he atado cabos y solo puedo decir: me ha encantado.
    Besos!

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  4. ¡Hola!
    Acabo de leerlo y me gustó, a pesar de lo triste. :-)
    Comparto lo de José, algunos arreglos en la puntuación mejorarían el texto. Pero, son detalles.
    ¡Saludos!

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